El domingo 18 de Marzo nos propusimos realizar, andando, el viejo trazado del ferrocarril minero que conecta las minas de hierro de Alquife con la vieja estación ferroviaria de la Calahorra.
En 1897 la Sociedad Minera de Hierros del Marquesado arrienda sus derechos mineros a la Compañía de Minas de Alquife, filial de la compañía minera PORTMAN.
La mañana se presentaba soleada y apetecible para nuestra afición exploradora y andariega.
Tras sortear las calles, a esta hora solitarias, de Alquife, nos dirigimos al poblado minero, identificamos la salida ferroviaria y pusimos rumbo al llano.
El trazado se nos presenta como un túmulo que se eleva dos o tres metros sobre el nivel del llano, del que ya han sido extraídas las traviesas y barras metálicas
pero en el que se encuentran numerosos restos que atestiguan su dedicación ferroviaria. 
El camino parece buscar el castillo de La Calahorra, a la derecha quedan nuestros pueblos que parecen envueltos en una neblina de algodón rosado,
son los almendros en flor, en estas fechas fulgurantes.
Ya cerca del castillo nuestra futura "vía verde" gira a la izquierda buscando el corazón del llano, pasa por debajo de la autovía para más adelante encontrarse con una esquina de la central solar( en este punto los trabajos de aterrazamiento de la instalación solar han destruido
aproximadamente unos 50 m de camino), enfoca hacia la sierra de Baza, con Charches al fondo, cruza el "gran camino real del Marquesado", y finalmente traza una pequeña curva a la izquierda hasta enlazar con la estación consabida.
La soledad de la estación nos sirvió de marco para recuperar fuerzas con las viandas que portábamos. La vuelta la hacemos por el mismo camino y seguimos investigando y haciendo anotaciones de los puentes metálicos, los restos de construcciones, los tornillos y objetos ferroviarios de diferente cuño que hay repartidos por doquier. Enseguida estamos en Alquife, con gran satisfacción por nuestra parte, ya que hay razones fundamentadas para reivindicar su reconversión en "vía verde". 
La excursión ha merecido la pena, una vez más nuestro Marquesado nos sorprende con su rico patrimonio. En el bar "el minero" nos espera un café con leche y nuestro amigo Antonio Carabanto con el que compartimos una cálida conversación sobre el futuro de las minas.
El camino parece buscar el castillo de La Calahorra, a la derecha quedan nuestros pueblos que parecen envueltos en una neblina de algodón rosado,
La excursión ha merecido la pena, una vez más nuestro Marquesado nos sorprende con su rico patrimonio. En el bar "el minero" nos espera un café con leche y nuestro amigo Antonio Carabanto con el que compartimos una cálida conversación sobre el futuro de las minas.